Salvador Sánchez, una estrella que se apagó antes de tiempo


Martes 15 de julio de 2025
Salvador Sánchez fue una leyenda fugaz pero inmensa en el boxeo.
A los 21 años, ya era campeón mundial, y a los 23 había vencido a tres futuros miembros del Salón de la Fama: Azumah Nelson, Wilfredo “Bazooka” Gómez y Danny López.
Su estilo vistoso, de brazos largos y jab preciso, estaba respaldado por un estado físico envidiable.
Sánchez se preparaba corriendo maratones, y en el ring le sobraba aire para lanzar ráfagas de seis, siete, hasta ocho golpes sin descanso.
Noqueador de época, sus victorias eran auténticas demoliciones. Además, tenía una mandíbula de acero.
Su triunfo más memorable fue contra Gómez, quien llegaba invicto con 32 nocauts en igual número de peleas.
Sánchez lo sometió a una paliza histórica, derribándolo tres veces.
Luego, enfrentó al mejor africano de la historia, Azumah Nelson, en una guerra, hasta que el mexicano se impuso por nocaut técnico.
Sánchez hizo un total de nueve defensas de la corona pluma y llegó a compartir el podio al mejor boxeador del año de la revista The Ring junto a Sugar Ray Leonard.
Su récord final fue de 41-1-1, con 32 nocauts; su única derrota, discutida y sin registro fílmico, fue ante Antonio Becerra, y dicen que fue un fallo localista.
Años después, Mike Tyson lo describió con admiración: “¡Fue un monstruo!”.
Sánchez soñaba con pelear contra Alexis Argüello, pero el destino truncó su carrera.
Falleció en un accidente automovilístico el 12 de agosto de 1982, a los 23 años.
En 1991, ingresó al Salón de la Fama del Boxeo, donde su nombre permanece entre los inmortales.
