Opinión

Las desgracias y las vergüenzas nos vienen de Campeche


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Martes 1 de abril de 2025

Nada bueno nos viene de Campeche. Por el contrario, las desgracias y vergüenzas que hemos padecido en Yucatán en lo político, en lo social y en lo económico, nos llegan de allá.

Hay suficientes datos históricos que sustentan esta afirmación: comencemos por recordar la historia de corrupción, desatinos y abusos que padecimos durante el período de Tomás Marentes, reputado desgobernador que padecimos merced a los caprichos del priato.

Proseguimos con las secuelas dejadas por Ana Rosa Payán Cervera, la más grande traidora de la historia del panismo, que al no conseguir satisfacer las demandas de su desmesurado ego, entregó la gubernatura, pactando con su enemigo histórico, que la premió con el equivalente a 30 monedas de plata (y que con total cinismo, pretende crear un nuevo partido político que no es otra cosa, sino un intento de reciclar lumpen).

Concluimos con Larisa Acosta Escalante, diputada local por Movimiento Ciudadano, partido político que gusta de darse baños de pureza y afirmar que reúne cuadros distintos a los políticos de siempre, afirmación totalmente falsa, ya que conjunta igualmente una recua de mentirosos, cínicos y sinvergüenzas.

Acosta Escalante, que se daba vuelo en tribuna y ante los medios, protestando honestidad a toda prueba, ha escurrido vergonzosamente el bulto, llegando al extremo de eliminar su perfil de redes sociales, al conocerse la noticia de la aprehensión de su padre, implicado en los negocios sucios perpetrados en Campeche, en la unidad de comunicación social del gobierno del estado, durante el período de Alejandro Moreno Cárdenas como gobernador de la vecina entidad.

De sobra sabemos que Moreno Cárdenas tuvo una gestión con acentuado tufo a corrupción y como suele suceder, se rodeó con pelafustanes de calaña semejante a la suya, como el progenitor de la diputada de marras.

Ante el escándalo suscitado por la detención de su padre y ante el alud de cuestionamientos, la flamante diputada, decidió enterrar la cabeza en el suelo, como lo hacen los avestruces, en tanto amainaba el aluvión de críticas y cuestionamientos que recibió.

La nula calidad moral de la conducta paterna, se refleja en la inexistente calidad moral del trabajo legislativo de Acosta Escalante, un mamotreto que pretende legalizar el asesinato de bebés en cualquier momento del embarazo. Lo anterior, con el beneplácito de la ex gobernadora Ivonne Ortega Pacheco, líder nacional de los diputados federales emecistas.

Nada bueno podemos los yucatecos y los mexicanos esperar de representantes de tan baja estofa, que proponen verdaderas asquerosidades, que exceden por mucho, las ya deleznables normas vigentes hoy día.

Hacemos votos porque los meridanos y los yucatecos no vayan ni por error a apoyar las sandeces que en lo sucesivo proponga Larisa Acosta Escalante, quien ya ha sido desenmascarada públicamente y ha enseñado el cobre, dejando claro quien es y como es en realidad.

Concluimos este editorial sugiriendo a Ivonne Ortega, en beneficio suyo, no abordar el tema del nepotismo, para no morderse la lengua, pues todos nos acordamos que fue práctica común durante su lamentable gestión gubernamental.

Todos nos acordamos de los puestos otorgados a su hermana Lupita, a su cuñado Cornelio, a sus cuñados Héctor y Patricia, así que darse aires de inmaculada no le viene nada bien. Hay muchas cosas que reprocharle.

Seguimos pendientes…

Dios, Patria y Libertad

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